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Entrevista a Cati

Cati Perelló es hija de 'llonguet' y madre de Sant Jordi, la típica mujer mallorquina de hablar dulce y con la paciencia temperada por los aires mediterráneos que respiramos todos. Lleva 11 años en la tienda, aunque empezó en el Polígono, para aprender la manera de funcionar de Especias Crespí. "Fue en la época de matances, como ahora", recuerda.

Cati, dependienta de la tienda de Sindicat

¿Quién se acerca a la tienda estos días?

Los que van a preparar una 'sobrassada'. Saben que aquí encontrarán las especias necesarias.

Y la más importante es...

El 'pebre bord', claro. Con 50 gramos de 'pebre bord' da para 1 kilo de 'sobrassada', proporción que debe respetarse porque hace que se conserve la carne, aparte de otras cualidades.
Después, y esto ya depende de los gustos de cada cual, se pueden añadir especias picantes, como la pimienta negra.

Esta tienda parece de las más caras de Sindicat

Cuando hicimos la reforma en la tienda la gente se creía que habríamos subido los precios, que se había cambiado de dueño, pero poco a poco han visto que no. La tienda antigua había quedado un poco obsoleta y la nueva se adapta mejor al diseño y al nuevo tipo de clientela, no solo a los que siguen la tradición de las 'matances' sino también gente de afuera que emplea las especias más orientales como el curry u otras muchas mezclas nuevas. La gente cocina cosas innovadoras y quiere seguir las recetas que encuentra por ahí.

¿Vienen siempre los mismos?

En invierno viene más gente mayor, fiel desde hace muchos años, también gente joven que sigue la tradición de las 'matances', seguro que aleccionados por sus padres, que saben que el género es de calidad y que por ello no saldrá la sobrasada blanca ('pebre bord' puro). En verano muchos vienen por un azafrán que traemos de la Mancha y que es muy bueno (también está muy bien el iraní). Los kuwaitíes, que viven en Son Vida, vienen, antes del Ramadán y aprecian mucho nuestro azafrán.

También vienen alemanes, muchos, buscando pimienta negra o vainilla en rama (que en su país es carísima).

¿A quién le gusta más atender?

Me gusta más servir a los hombres, porque saben perfectamente lo que quieren. Han visto una receta y vienen con la lista hecha. También me gustan los turistas, los que vienen aquí son muy educados. Aquí, clientes malos no hay.

Las especias tienden a ser fragantes en cuanto a ideas, cuéntenos una.

Los jóvenes hacen combinaciones con la ginebra. Les ponen bayas de negro (ginebró), cardamomo, enebro, anís estrellado. Algunos de los bares de la calle Fábrica se han especializado en ginebra y nos vienen a comprar las especias a nosotros.

Ahora me dirá que en su casa no cocina o no emplea especias.

En mi casa cocino de todo. 'Arrós brut', 'sopes mallorquines' (que las he aprendido de mi madre), he probado algunas de las recetas que aparecen en la web. Las lentejas las preparo con 'pebre bord' (también lo he aprendido de mi madre). Antes no cocinaba mucho, pero ahora empleo especias y noto la diferencia. Y la gente nota la diferencia entre una buena marca y otra cualquiera, te dice "es que este salero que he comprado en el supermercado es malísimo", y es que nosotros envasamos cada tres meses, yo las empleo, y yo lo sé (ríe satisfecha).

Ahora en el Polígono no dan abasto para preparar y distribuir todos los pedidos para las matances.

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www.especiascrespi.com